Buena vida: la siesta.

En mi definición de buena vida entra imperiosamente la palabra siesta. ¿Y en la vuestra?

Recuerdo cuando, aún en mi época de estudiante, iba a clase por la mañana (aunque sí que madrugaba un poco), comía en casa, y ya con toda la tarde libre, podía tumbarme a echar la siesta mientras veía algún documental de animalitos en La 2. zzzZZZ.

Ya hablamos hace tiempo sobre lo necesario que es dormir. Aprendamos ahora un poco más…

Pero primero, os dejamos música ad hoc para ambientar:

El sueño

Ciclos y fases del sueño

Durante el sueño nocturno normal, éste se comporta siguiendo un mismo patrón a lo largo del tiempo (en ciclos que suelen ser de unos 90 minutos). Observad el dibujo:

Hipnograma ejemplo con varios ciclos.

Inicialmente, desde estar despiertos hasta que nos dormimos, pasa un tiempo (indicado como SOL en el gráfico anterior). Tras ello, nos situamos en el sueño ligero (fases 1 y 2) y llegamos al sueño profundo (fases 3 y 4). El sueño se hace menos profundo de repente y arribamos a una fase REM (primer trazo horizontal rojo, sobre las 1:30AM). Este ciclo se repetirá con una estructura parecida varias veces durante una noche.

Veamos ahora el detalle de un ciclo concreto:

En cada ciclo el cuerpo puede pasar por varias fases (eje de ordenadas – letras W, R y N#).

Un ciclo de sueño.

Conceptos básicos

– fase REM: aquella en la cual los ojos están moviéndose como locos.

– sueño ligero: nos encontramos dormidos pero nos pueden despertar fácilmente (N1 y N2).

– sueño profundo o SWS (echad ojo al ilustrativo vídeo de las avestruces): estaremos muy dormidos y con mogollón de ondas delta generándose en el cerebro (N3).

Explicación visual:

Paseo colorido y ameno por el mundo de los sueños.

Oye ¿pero todo este rollo, a qué viene?

Calma, ha sido necesario para que comprendamos por qué después de una siesta nos podemos encontrar peor que antes de haberla echado.

¿Ah, sí?

Sí.

La siesta

Etimología

Nos cuenta nuestro experto en historia de la redacción que la palabra siesta tiene su origen en la época romana. Los romanos empezaban a contar las horas del día a partir de la salida del sol: primera hora, segunda hora y así. En total, 12 horas.

La sexta hora llegaba ya cuando el sol torraba (nuestro mediodía actual) y lo mejor era retirarse a comer, quitarse las sandalias (soleae) y descansar en la sombra. Sexta mutó finalmente en siesta.

Para qué echamos la siesta

– Para descansar, como objetivo genérico.

– Tras el bajón de la comida.

– Para evitar el calor en aquellos lugares con altas temperaturas, ya sea por tratarse de zonas tropicales o por ser verano (¡un saludo a todos mis amigos de Sevilla!).

– Para recuperar algo de energía y rendir más en la tarde.

En Japón lo tienen clarinete:

Trabajo y siesta son compatibles.

Beneficios demostrados de la siesta

– Nos quita el empanamiento o somnolencia que llevamos.

– Recupera corazón y arterias tras una primera parte del día intensa.

– Afecta positivamente al sistema nervioso (neuronas).

– Mejora las habilidades cognitivas (disminuye el tiempo de reacción y realizamos tareas con más rapidez).

– Beneficiosa para el sistema inmune.

– Una siesta corta parece que eleva el ánimo.

– Mejora la capacidad de permanecer dormido por la noche.

– Y ayuda a ganar músculo (previa sesión de gym, obviamente).

Lo que os he mencionado, lo podéis leer más en detalle aquí y aquí [1][2][3]. No os engaño.

Cuánto tiempo

Hay debate en cuanto a la duración de una siesta de calidad.

– De 10 a 20 minutos: la que los expertos señalan que es la mejor para recuperar energía y eliminar la modorra. Echando una cabezadita menor a 20′ llegamos únicamente a las fases ligeras del sueño y al despertar no lo hacemos atontados.

30 minutos: algunos dicen que echar siesta media hora puede producir el fenómeno de «inercia del sueño», por el cual, hasta que no pasen otros 30 minutos, habrá un leve atontamiento y no estaremos a pleno rendimiento.

60 minutos: las siestas de una hora incluyen la fase de sueño profundo y son buenas para reforzar la memoria y recordar nombres, caras y hechos o acontecidos. Tras despertar, al igual que en el caso anterior, podríamos estar un poco atontados temporalmente.

90 minutos: una siesta de hora y media, tal y como vimos arriba, se corresponde con un ciclo de sueño. Esto significa que pasaremos por todas las fases típicas del mismo. Como consecuencia, mejorará la memoria emocional, procedural y la creatividad. Asimismo, no estaremos tontos como sí sucede en los casos anteriores.

Hombre durmiendo sobre una moto.
Parece cómodo.

Por sintetizar, los expertos recomiendan un descanso horizontal de máximo 20 minutos para evitar la inercia del sueño, pero dormir más ya veis que también tiene efectos positivos.

En esta web nos dan más información relacionada con los tiempos. Y en la fundación del sueño (sí, existe), nos explican cómo echar la mejor siesta (id al apartado How to take the best nap).

Estudios sobre la siesta

Todo indica que las siestas cortas son beneficiosas pal bodi. Los más atrevidos incluso se han inventado un término nuevo: nappiness. Me mondo.

Pero, poniéndonos serios, os apuntamos varios estudios al respecto:

El de la NASA

Para dar más formalidad al asunto, os dejo aquí mismito un estudio viejuno (del siglo XX) de la NASA, que por ser de quien es, dará más empaque al tontiartículo de hoy lunes.

Otro estudio

Ya, por si fuera poco, ha aparecido un estudio adicional que sugiere que dormir mal nos podría quitar hasta la alegría por vivir.

Vaya por dios… además de trabajar, dormir mal también nos quita las ganas de vivir. Lo que nos faltaba.

He aquí el artículo en cuestión.

¡Echar la siesta es de vagos!

El profe Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire (cerca de Londres), rompe este mito y nos argumenta que nanai. Más cosas suyas interesantísimas, aquí.

En resumen

¿Siesta sí o no?

En la redacción votamos por el sí de manera rotunda.

Duración óptima

Seguramente dependa de tu cuerpo o situación, ya que cada persona es diferente. Aunque, por todo lo expuesto anteriormente, parece que lo mejor es una siesta de 20 minutos o, teniendo la posibilidad, una de 90 minutos con pijama y orinal.

En la ofi tenemos a alguno que se echa siestas de dos horas y se le ve sano y feliz.

Minino echando siesta.
Minino en fase no REM.

Vuestra opinión

Queremos saber si os echáis siesta o no, y de cuántas horas es. Dejadnos comentarios/improperios/críticas/besos en el blog o en nuestro tuiter.

Chiste anti-lunes

En una entrevista de  trabajo…

En su CV dice que le gusta echarse la siesta de 2 a 5.

Sí.

Fenomenal. Pues ya le llamaremos.

– ¡Pero de 2 a 5 no, eh!

Feliz lunes

Desde la redacción de putolunes os deseamos un buen inicio de semana. Echaos una siesta todos los días y sed felices.

Tened cuidado con el lunes.

Créditos

Hipnograma: de la wikimedia. Autor: RazerM, Sleep Hypnogram (CC-BY-SA-3.0)

Hipnograma de 1 ciclo: de la wikimedia. Autor: Schlafgut, Hypnogram – one sleep cycle – PSG (CC-BY-SA-3.0)

Hombre echando siesta en moto de https://c.pxhere.com/photos/e0/7b/vietnam_saigon_ho_chi_minh_city_asia_city_sleeping_motorbike_man-993204.jpg!d (CC0)

Foto de gato tumbado descargable en https://pxhere.com/en/photo/1379268 (CC0)

Referencias

[1] Luciano Santana (2015). Beneficios de la siesta: qué debemos conocer. Sanitas. Recuperado de https://muysaludable.sanitas.es/salud/beneficios-la-siesta-debemos-conocer/

[2] Santiago Campillo (2019). Los beneficios científicamente probados de echar la siesta después de comer. Vitónica. Recuperado de https://www.vitonica.com/prevencion/beneficios-cientificamente-probados-echar-siesta-despues-comer

[3] Saga Briggs (2015). Why Your Students (And You) Need Daytime Naps: How Napping Can Dramatically Improve Learning & Memory. Opencolleges. Recuperado de https://www.opencolleges.edu.au/informed/features/napping-can-dramatically-improve-learning-memory/

Felicidad: países felices.

Ahhhh… (suspiro) la felicidad… ¿países felices? ¿cuáles son?

Vamos con un breve acontecido/batallita:

Héctor, un compañero de la oficina aquí en putolunes, se fue de Erasmus a Finlandia cuando era joven (ha llovido bastante de aquello). Ha conservado varias amistades de esa época y, estos días, ha venido de visita un amigo suyo finlandés.

Mikko (se llama así, sí, como los helados) nos cae muy bien: es educado, habla con un tono de voz normal (no grita como hacemos los mediterráneos) y escucha atentamente las locas conversaciones de los compañeros de redacción.

El viernes pasado, durante el descanso del café, los compañeros estaban revolucionados, contando que tenían ya los décimos de la lotería de Navidad comprados. Uno sostenía en sus manos una revista de yates e incluso había marcado con rotulador el modelo que iba a comprar (dato curioso, teniendo en cuenta que vive en Segovia). Otro hablaba sobre decoración con maderas asiáticas para su futuro chalet en Menorca.

Tímidamente, Miguel (como le bautizamos desde el minuto uno), susurró unas palabras: «dinero no felicidades».

(silencio en la sala)

El dicharachero responsable de ventas que tenemos, que pasaba por ahí móvil en mano, le oyó y le animó a desarrollar esa enigmática frase. Miguel, se soltó un poco más. A pesar de su español imperfecto, nos contó que Finlandia era «oficialmente» el país más feliz del mundo…

(estupefacción general)

¡No puede ser! ¡Allí no hay sol! ¡Se suicidan! ¡No tienen bares! ¡Son unos sosos!

… prosiguió adelante y nos explicó que es bastante feliz en su país. Que sus vecinos valoran ciertas cosas además de poder liarse canutos con billetes de 500€. Rápidamente, con cara de tierra trágame, Héctor le agarró del brazo y ambos se alejaron por el pasillo.

Yo mismo, espoleado por lo que acababa de suceder, volví a mi ordenador, puse Google (DuckDuckGo para los alternativos) a toda pantalla, escribí «informe países felices», y ¡ZAS! Efectiviwonder, la dichosa lista con Finlandia en el primer lugar. Os ahorro unos clics: el informe oficial completo lo podéis encontrar aquí mismo.

Tras aterrizar en su tierra, Mikko me envió una foto de la piscina de su pueblo. La usaré como fondo de pantalla cuando llegue agosto.

La lista de países felices

La lista con los países más felices (comprende los años 2017-2019) según la ONU empieza tal que así:

1º Finlandia

2º Dinamarca

3º Suiza

4º Islandia

5º Noruega

(…)

Varios países de habla castellana se encuentran algo más abajo, en las siguientes posiciones:

15º Costa Rica

24º México

26º Uruguay

28º España

¿Vivís en alguno de ellos?

Factores de felicidad

Metiéndonos en harina, vemos que el informe contempla como determinantes (en el capítulo 7) los siguientes puntos:

1. Generosidad del Estado del Bienestar

Por un lado, los impuestos son progresivos y, por otro, existen prestaciones por desempleo, pensiones, ayudas a colectivos menos favorecidos… Esto no redunda solamente en el bien de las personas más pobres, sino en toda la sociedad.

Los ciudadanos pagan unos impuestos viendo que los servicios públicos son satisfactorios, se regula el mercado laboral (para que no haya abusos) y están protegidos si se quedan sin trabajo (tanto el desempleo como el miedo a quedarse sin trabajo restan felicidad).

2. Calidad del gobierno e instituciones públicas

Se tiene muy en cuenta la calidad del gobierno de la nación desde dos puntos de vista.

a) el aspecto democrático en sí mismo: acceso al poder, participación en la elección de los gobiernos, libertad de expresión y de asociación, estabilidad política…

b) y cómo dicho poder es llevado a cabo: la gestión de las leyes, control de la corrupción, efectividad del gobierno en sus actividades, etc.

Tanto la calidad del ejecutivo como la de sus Administraciones Públicas tiene como efecto una mayor satisfacción de la población.

3. Ingresos

Cuanto menor sea la desigualdad de ingresos entre los ciudadanos, mejor. Se prefieren sociedades más equilibradas a sociedades muy desiguales.

4. Libertad

Un cierto grado de autonomía y libertad personal debe ser concedido para que las personas se sientan a gusto (estudios señalan que este bienestar subjetivo redunda en menor ansiedad, agotamiento y salud en general).

5. Confianza y cohesión social

La confianza en los iguales, en el prójimo (tu vecino, tu frutero, el tío del taller que te repara el coche y pide la pieza a Alemania), es vital para el bienestar de las personas. Respecto a la cohesión social, se dice que existe tal cuando hay conexión con otras personitas, tenemos buenas relaciones sociales y nos centramos en el bien común.

Reflexión

Los gurús afirman que la felicidad viene de dentro, que puedes ser feliz incluso en un sitio hostil. Pero este informe y otros apuntan a que los aspectos colectivos son críticos. Una sociedad cohesionada, protegida desde el Estado, con personas individuales que trabajan por el beneficio común (con conciencia de grupo) es más próspera, más feliz.

Vosotros ¿qué factores consideráis importantes para que un lugar contribuya a que seamos más felices? ¿Coinciden con los anteriores?

¿Cómo son los países o ciudades donde vivís? ¿Encajan con lo que hemos leído del informe?

No seáis tímidos y contestadnos en los comentarios o por twitter.

Chiste anti-lunes

Pedimos perdón de antemano por el chiste de hoy:

-Hola ¿está Félix?.

+ No, estoy Tristex.

Feliz lunes

Desde el cuartel general de putolunes.es, os deseamos un buen comienzo de semana y un feliz día en armonía con vuestros coetáneos.

Tened cuidado con el lunes.

Créditos: Piscina de Mikko cortesía de fintuq en Pixabay. Licencia Pixabay.

Referencias:

[1] Por qué los países nórdicos son de nuevo los más felices del mundo. El economista. Accedido en noviembre de 2020. https://www.eleconomista.es/status/noticias/10434094/03/20/Por-que-los-paises-nordicos-son-de-nuevo-los-mas-felices-del-mundo-y-el-porque-de-tantos-suicidios.html

[2] World Happiness Report 2020. World Happiness Report. Accedido en noviembre de 2020. https://worldhappiness.report/