Viaje virtual: faro Ar-Men.

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Hoy nos trasladamos a un lugar (faro) azotado por tormentas y constante oleaje, incrustado en una roca que emerge tímidamente:

AR-MEN (La roca)

Si os gusta el mundo farero y/o del mar, os animo a que leáis este breve post.

Dónde está

El faro Ar-Men se sitúa frente a las costas de Bretaña, en el finisterre francés, muy cerca de la isla de Sein. Las características técnicas en esta ficha (en idioma galo).

En la segunda mitad del siglo XIX, la zona era muy peligrosa para la navegación, ya que estaba (y está) plagada de arrecifes. Ante los constantes accidentes y naufragios que se sucedían, la «comisión de faros» (un ente del gobierno francés) debe tomar cartas en el asunto.

Historia y vicisitudes

– En primera instancia se barajó colocar un buque-faro, pero, debido al ímpetu de la mar y la profundidad existente, se optó por la construcción de un faro hecho y derecho. Magnífico y completo documento aquí (en inglés, francés y alemán; para que practiquéis idiomas).

– Lo primero de todo, fue preparar la base. Nada fácil, ya que la roca se asomaba por encima de la superficie solamente con mareas vivas y buen tiempo: fotos aquí mismo.

Ar-Men. Trabajos sobre la roca a merced de las olas.
Hombres trabajando sobre la roca húmeda.

– Las temporadas de obra, llamadas «campañas», aprovechaban las mareas débiles de verano. Empezaban a principios de mayo, después de las tormentas invernales, y finalizaban a principios de septiembre.

– La construcción empieza en 1867 y se alarga hasta 1881. Los primeros años se avanza muy lentamente por lo que ya hemos dicho (los dos años iniciales únicamente se llega a trabajar pocas horas y el curro va encaminado a perforar agujeros en la roca para poder comenzar más tarde la albañilería). La verdadera edificación echa a andar en 1869, podéis verlo en este esquema.

– Una vez fue puesto en funcionamiento, las tareas de cambio de farero y los avituallamientos que venían de tierra firme suponían una cuestión peligrosa (sobre todo en invierno). Algunas veces no se podía realizar el cambio de guardia y el turno habitual de 15 días se alargaba. Los empleados del gremio lo llamaban «el infierno de los infiernos».

Cambio de turno -ligeramente peligroso- en el faro.

– Por razones de seguridad, dichos guardias/fareros nunca estaban solos, ya que podían caer al mar (cosa que sucedió más de una vez).

– El último relevo de personal se produce en 1990. Las dos personas en servicio son recogidas en helicóptero. A partir de entonces funciona de manera automática y es telecontrolado.

Si vamos, ¿qué podemos hacer allí?

Casi nada, la verdad. Verlo de lejos, porque no se puede subir. O quizá sí, pero mucho cuidado con esmorrarte…

Hay excursiones en lancha, como la siguiente, para admirarlo in situ. Nuestro faro aparece en el 1m20s del vídeo:

Agradable (y fresca) excursión marinera.

Si os va la marcha, estos otros jóvenes se acercan también para sumergirse en las agitadas aguas que lo rodean:

¿Os hace un chapuzón?

Si os pasáis por el faro aunque sea a coger pulpos, dejadnos un comentario con vuestra experiencia.

Chiste anti-lunes

Hoy un chiste japonés:

– ¿Cómo se llama el campeón de buceo japonés?

 + Tokofondo

 – ¿Y el subcampeón?

 + Kasitoko.

Feliz lunes

Desde putolunes os deseamos un buen comienzo de semana y mucho ojo con las tormentas (laborales).

Tened cuidado con el lunes.

Créditos: foto de portada cortesía de Mayak Mayakovich. ¡¡¡Gracias!!!

Un comentario en “Viaje virtual: faro Ar-Men.”

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